Sunday, September 11, 2005

Una mirada al espejo

El se levanto un viernes, temprano como de costumbre, tenía que ir a trabajar. Se metío al baño, se desvistio y se miró al espejo por cinco segundos y durante esos instantes sintió un dolor que no supo que era, lo ignoro. Se duchó y se alistó para ir a trabajar, fue a su despensa y empezó a evaluar sus opciones para desayunar. Se sirvió una taza de cereal y justo cuando iba a comer la primera cucharada, sintió ese dolor, ese ardor en su estomago, pensó en alguna enfermedad talvez algo gástrico, pero después lo golpeó. Dejo de comer, se levantó y salió a la calle, tenía que ir al trabajo pero eso no importaba mucho en estos momentos, tenía que remediar la situación tenía que haber una solución. Pensó pensó mucho en como es que había llegado a este punto como era posible. No pudo más, volvió a su casa, esta le pareció completamente sin vida al entrar a ella, como es que no había notado esto antes? Evaluó sus opciones, ninguna era buena. Pensó en su madre y en su padre, pensó en todas las personas que había perdido todas las personas que ya no tenía con el y que en casos como este hubiera llamado por consejo o por consuelo. Y entonces sintió ganas de explotar, un ardor en su pecho y en esos momentos lloró, llóró como nunca en su vida y cuando ya no pudo más se durmió.
Despertó, su cabeza le dolía y sus ojos le ardían y sin embargo había perdido un poco de ese sentimiento tan atormentador. Decidó salir, no podía estar más en esa casa en esa oscuridad. Empezó a caminar y a lo lejos vio caminando en dirección opuesta a una mujer que le pareció resaltar entre la multitud. No podía decir que era la mujer más bonita que había visto pero había algo en ella que lo intrigaba. Aminoró el paso y la observo todo lo que pudo, su cara se veía triste y algo demacrada. Se acercaban, el pensó en decirle algo, en saludarla pero nunca lo había hecho y no iba a empezar esta noche. Y entonces ocurrió, estaban a dos metros y ella volvió a ver para arriba y lo miró intesamente a los ojos y por un segundo compartieron todas sus tristezas, todos sus problemas, ella bajo la mirada y siguió por su rumbo, el se detuvo y por ese segundo, por ese instante sintió que todo iba a estar bien, que todos sus problemas iban a estar bien, agacho la cabeza y siguió caminando, sus ojos ardían y su cabeza retumbaba pero su corazón por un segundo tuvo la esperanza que necesito para seguir latiendo.

2 comments:

Alejandro Valdivia said...

crónicas de la gente sola...

Zauberlehrling said...

Me encanto este... De hecho, me hizo llorar... ¿Ahora tendré que meditar por qué?