A veces queremos a quien no podemos tener, a veces tenemos a quien no queremos querer. Yo predico que no se puede "tener" a nadie, la ilusión de poseer no es más que una banalidad del ego que busca estar completo en lo externo, justificar su existencia en la de alguien más.
Será entonces que podemos cambiar el tener por el estar y aprender a simplemente disfrutar sin expectativas de más. Por que entonces ese dolorcito en la panza, esa añoranza de algo más nos distrae y nos priva de absorber plenamente lo que se nos da. Eso ahí es verdaderamente no tener, es verdaderamente no estar.
Más fácil dicho que hecho es la regla eterna, conocer el camino y caminarlo son dos cuentos muy distintos.
Y es que cómo no querer atrapar a la luna con todo su esplendor, como no ir más allá con la mente hasta crear ilusiones que en segundos florecen, un bosque de nostalgia que se incendia y me ahoga con su humo y ese olor...ese olor a perfume con piel, a sudor de verano y miel que invade los sentidos hasta cegarme la mente y al final solo existes tú.
Quiero escapar de ese mí que se enamora a primera vista. Quiero escapar de ellas, de los recuerdos de las heridas, de los lugares donde hice el amor y donde este me deshizo. Quiero encontrarme a mí en ti y saber que no estoy sólo, que hay alguien igual de loco.
Seguiré entonces buscando escapar de la ilusión del querer, intentando hallar en mis ojos la paz de simplemente ver, observarte observarnos para poder, poco a poco, comprender quien quiero ser.
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